¿Puede haber inclusión social sin formalización? Inclusión social, formalización y profundización crediticia: tres vértices del mismo triangulo

La informalidad en Colombia representa cerca del 50% del empleo, el 65% de las unidades productivas, y la generación de un tercio del PIB; y es precisamente frente a este panorama en el que Gregorio Mejía, presidente de Bancompartir considera que están los mayores desafíos, no solo para el sector financiero, si no para el país y para la sociedad como un todo: “Esta industria de microfinanzas está llena de preguntas y desde la condición de la escasez sí que hay preguntas, pero hay una que está muy en boga en términos de la actualidad que está viviendo el país, de cara a todos estos cuestionamientos de la regla fiscal, y en la necesidad de una nueva reforma tributaria, por su parte nosotros hemos venido hablando de inclusión social, de inclusión financiera y de profundización del crédito, pero tal vez la pregunta que une estos vértices es…

¿Puede haber inclusión social sin seriamente trabajar caminos de formalización y legalización?

yo creo que esa es una gran pregunta, si la resolvemos entre todos nos puede dar luces, primero de lo que requerimos los seres humanos que han estado invisibles ante la sociedad y segundo hacerlos participes de ese gran proyecto social que sería sacar este país adelante. Para esta industria, esta pregunta además de interesantísima, resulta uno de nuestros principales desafíos”.   

A las preocupaciones sobre los caminos para avanzar en la formalización, se une Gustavo Leaño presidente de Credibanco:

“En términos generales nosotros creemos que la política pública es un determinante del cambio y que ha sido demostrable en otros mercados; cuando se ha articulado una política pública integral en favor de la formalización de los agentes económicos, en el caso nuestro de los pequeños comerciantes, es un detonante que cambia radicalmente la dinámica de la industria. Desde nuestro punto de vista,

La pregunta que sigue aun sin responder es …Cómo vamos a lograr contar con una política pública articulada desde todos los frentes?,

Desde el mintic, desde el mincomercio, desde las unidades de regulación, que contemple la realidad de los pequeños agentes o comercios, y su transición hacia la formalidad, lo que implica hablar de temas tributarios, implica hablar de temas laborales, de temas de procesos, de simplificación, de costos financieros, incluso de tecnología y modelos de operaciones habilitantes. Se trata de una conversación muy amplia que requiere, como te digo, una articulación de la política pública para garantizar que al unísono estamos haciendo todo como país para lograr la formalización”. 


En una interesante ponencia escrita, Gustavo Leaño, presidente de Credibanco coloca en blanco y negro y con cifras detalladas, el esfuerzo que representa para el pequeño comerciante transitar hacia la formalización. “Según el Dane, la línea de pobreza monetaria anual es de $13'242.423 o sea, un poco más de $1.100.000 mensuales; con este importe, una familia de 4 personas de bajos ingresos, paga los gastos básicos de alimentación, arriendo, servicios, transporte y educación de los hijos. Si la familia posee un micro-negocio informal, para que éste le genere el mencionado flujo de ingresos, debe vender un poco más de $156 millones al año (con un margen bruto de 16% y un costo de operar de 7.5%).

Según cifras de 2015 de Fenaltiendas y actualizadas por inflación al 2018, solo cerca del 54% de 198.000 tiendas de barrio, superan este valor de ventas; el resto ni siquiera genera los ingresos mínimos para superar este umbral. Del 54% que sí lo logran, todas hubieran tenido que destinar la totalidad de su margen para poder sufragar los gastos de ser formal en el régimen común. La problemática va más allá del aspecto tributario. (…) han existido 4 componentes de costo para ser formal, que en el régimen común sumarían alrededor del 52% del margen de un pequeño comerciante. En síntesis, el régimen común se llevaría aproximadamente el 52% del margen del pequeño emprendedor y si unimos esto con la realidad económica y comercial de las tiendas de barrio descrita arriba, apenas el 4% de ellos lograría generar los ingresos de supervivencia, pues para el resto, la totalidad de su margen se iría a sufragar la costosa formalización.


Este artìculo hace parte de ¿Cuales son esas preguntas sin responder en el mundo de la financiación en Colombia?