Contenida en el 3.8% cerró la cartera vencida en junio Colombia, con un horizonte de deterioro por el Terremoto.

Según el último reporte de actualidad del sector financiero a cierre de junio de 2026, de la Superintendencia Financiera de Colombia, la cartera de crédito completa 14 meses consecutivos de variaciones reales anuales positivas, registrando a junio un crecimiento del 2,8% en el saldo bruto de cartera, el cual ascendió a $795,5b, superando así más de 2 años con variaciones reales anuales negativas. Por su parte, el indicador de profundización (medido como la relación de cartera bruta a PIB) se situó en 42,3% del PIB.
Este resultado a junio, refleja: (i) las variaciones reales anuales positivas de todas las modalidades, en especial microcrédito, que a junio mantiene el mayor crecimiento incluyendo el saldo de créditos productivos (definidos en el Decreto 455 de 2023); (ii) la corrección del efecto de la inflación en la medida en que la tasa de variación nominal de la cartera bruta fue 9,1%; y, (iii) la dinámica de los castigos de cartera, que en mayo sumaron $1,3b, de consumo y de comercial con una participación de 78,6% y 11,4%, respectivamente.
CARTERA COMERCIAL
La cartera comercial registra su octavo mes consecutivo con una variación real anual positiva de 1,0%. En términos nominales, la variación anual de esta modalidad fue 7,5%.
Bajo la medición intermensual, el saldo de la cartera comercial aumentó $1,1b, ante el aporte positivo particularmente de dos segmentos : factoring ($619,9mm) y oficial o gobierno ($591,6mm).
Al desagregar la variación anual por productos, se observan registros positivos en: (i) oficial o gobierno con una variación real anual de 16,9%; (ii) factoring 15,1%; y (iii) financiero e institucional 9,4%; mientras que, los productos de moneda extranjera, construcción y pymes registraron datos negativos de 9,3%, 8,5%, y 5,9%, respectivamente.
En junio, se registraron desembolsos de cartera comercial por $29,6b.
CARTERA DE CONSUMO
La cartera de consumo registró una variación anual nominal de 10,1% y real anual de 3,8% en junio. El mayor comportamiento de esta tasa se explica por el producto de tarjetas de crédito que registró una variación real anual de 8,6%. En contraste, la categoría otros portafolios de consumo disminuyó 22,7%. Por su parte, los desembolsos en esta modalidad de cartera en junio fueron $18,9b.
CARTERA DE VIVIENDA
La cartera de vivienda en términos nominales aumentó 11,7% anual y en términos reales su variación anual fue de 5,3% en junio, completando más de 2 años consecutivos de variación positiva. Para el caso de la financiación VIS el saldo de la cartera reporta una variación real anual de 13,4% y en No VIS de 0,3%; categoría que presenta trece meses consecutivos con variación real anual positiva luego de 32 meses con variaciones negativas. Los desembolsos en junio fueron $2,1b, impulsados por el segmento No VIS.
CARTERA DE MICROCRÉDITO
La cartera de microcrédito completó más de 5 años consecutivos de registros positivos, al reportar una variación real anual de 11,7%. El saldo de la cartera de microcrédito alcanzó $25,0b. Este valor incluye el saldo de créditos productivos, definidos en el Decreto 455 de 2023, que para junio fueron de $23,5b.
Con corte a junio esta cartera registró un aumento intermensual del saldo nominal de $282,8mm. Los desembolsos registrados durante el mes para el crédito productivo, definido en el Decreto 455 de 2023, fueron $1,5b.
La cartera al día registró $765,3b, esto representa el 96,2% del saldo total.
QUIBRE DE TENDENCIA DE CALIDAD DE CARTERA POR EL TERREMOTO
La fase de corrección gradual que el sistema financiero venía consolidando desde finales del año pasado —después del repunte de mora registrado entre 2022 y 2023— mostró en junio señales mixtas. Aunque la cartera vencida se mantuvo contenida en 3,8%, la cartera en riesgo sí aumentó a 8,01%, frente al 7,87% de mayo, reflejando una presión incipiente sobre los segmentos más sensibles del portafolio con múltiples obligaciones en distintos tramos de mora que obliga al arrastres de calificación.
Sin embargo, el panorama hacia adelante se oscurece por el impacto económico y social del terremoto, cuya afectación sobre hogares, comerciantes y empresas —especialmente en las zonas más golpeadas— necesariamente se traducirá en menor capacidad de pago y, por consiguiente, en un incremento de la cartera vencida en los próximos meses. Aunque se anunciarán medidas de alivio y esquemas de reestructuración, no todos los deudores serán sujetos de estas alternativas, y los alivios nunca cubren la totalidad de los afectados. Esto implica que una parte significativa de los clientes enfrentará el choque sin instrumentos de mitigación, elevando la probabilidad de deterioro adicional en el portafolio.
Asobancaria anunció que los bancos ofrecerán medidas para damnificados que pueden incluir períodos de gracia de hasta 12 meses, modificaciones de plazo y condiciones de los créditos, tratamientos especiales de intereses y protección del historial crediticio. El gremio estima que el universo potencial podría alcanzar 2,8 millones de usuarios en las zonas afectadas y un programa de alivios estimado en $1,1 billones.
Por su parte la SFC, activó el plan "Quejas Exprés" con medidas transitorias que incluyen refinanciación de créditos, períodos de gracia, tasas especiales y esquemas flexibles de amortización, con un elemento crítico: la protección de la calificación crediticia de quienes reestructuren sus obligaciones. Durante el período entre la declaratoria de desastre y la formalización de la renegociación —hasta 90 días— no se cobrarán intereses ni mora, y el nuevo plazo no podrá superar el doble del período pendiente ni exceder 20 años.
El terremoto no necesariamente se verá inmediatamente en la cartera vencida. El verdadero riesgo para el sistema financiero puede estar en la brecha entre el deterioro de la capacidad de pago y el momento en que ese deterioro finalmente se materialice en los indicadores de cartera. Los alivios financieros pueden contener la mora en el corto plazo, pero la verdadera prueba llegará cuando termine el período de gracia y los deudores deban volver a generar el flujo de caja suficiente para atender sus obligaciones.
Aún las cifras están crudas para entender de que manera se va a transmitir ese choque hacia la calidad de la cartera del sistema financiero, y sobre todo, cuánta de esa transmisión el sistema puede absorber y cuánta va a caer directamente sobre el balance de las entidades.
Desde ya se vislumbra para la cartera Hipotecaria, una afectación considerable, dada la brecha de aseguramiento de los inmuebles en la zonas afectadas. Fasecolda reporta que en Valle del Cauca, Chocó, Risaralda, Caldas y Quindío hay 485.415 inmuebles asegurados por terremoto, por más de $426 billones. Chocó, el departamento del epicentro, es el que menos cobertura tiene de los cinco, con apenas 1.214 viviendas aseguradas —alrededor de 1% de su parque habitacional—. En las otras ciudades la brecha tambien es alta: Quindío, con 18% de cobertura, seguido de Risaralda con 13% y Valle del Cauca con 12%.
A cuatro días del sismo, las aseguradoras habían recibido 10.465 reclamaciones en todo el país, por un valor estimado de $281.000 millones, según el primer reporte consolidado de Fasecolda. Nueve de cada diez de esas reclamaciones —9.310 en total— corresponden a daños sobre bienes inmuebles. Es apenas el primer pulso de un proceso de reclamación que, en la experiencia de cualquier aseguradora, toma meses en madurar.
En las capitales más golpeadas, el tamaño del valor expuesto también varía de forma dramática. Cali, la ciudad más grande de las cinco zonas afectadas y sede del Banco de Occidente y Bancoomeva, si bién concentra el mayor valor asegurado con enorme distancia sobre las demás: más de $85 billones solo en inmuebles públicos y más de $35 billones en copropiedades, dado su tamaño, tan solo tiene una cobertura del 12% de asguramiento.
El 91% de los inmuebles Sin Póliza: Lo Que el Terremoto Reveló Sobre el Verdadero Colchón de los hogares con tenencia de inmuebles
Nueve de cada diez viviendas colombianas no tienen seguro contra terremoto.
El sismo del 10 de agosto no solo dejó ciudades en escombros: dejó a la vista un mapa de riesgo que la banca, hasta ahora, no había tenido que mirar de frente.
CARTERA VENCIDA A JUNIO 2026
El indicador de calidad de cartera por mora para el total del portafolio, calculado como la relación entre el saldo vencido y bruto fue de 3,8% a cierre de junio 2026. Por modalidad, microcrédito reportó un indicador de 6,5%, seguido de consumo que se situó en 5,0%. vivienda cerro en 3,1%. Estas tres modalidades cerraron contenidas frente a mayo. Comercial cerró en 3,2%, creciendo levemente frente a mayo (3.1%)
Al sumarle los castigos el indicador se eleva al 9,82% , contenido frente a mayo cuando se situó en el 9,85% con castigos. Por calificación, el indicador de cartera en Riesgo se situó en el 8,01% creciendo frente a mayo, mes en el que se había situado en el 7,87%.
El saldo que reporta mora mayor a 30 días alcanzó $30,2b, lo que significó un aumento de $467,5mm. En particular, respecto a junio de 2025, el saldo varió a una tasa real de -10,8%, impulsado por la modalidad de consumo con un registro real de -13,6%. Por otro lado, para las modalidades de: (i) comercial se registró una variación real anual de -11,2% (ii) microcrédito de -5,6% y, (iii) vivienda de -4,0%.
Recordemos que la cartera con vencimientos superiores a 30 días, salvo para la modalidad de vivienda que entre 30 y 120 días considera el valor de las cuotas que no se han pagado y a partir de 120 días considera la cartera total en mora incluyendo el capital.
Para efectos comparativos, se debe tener en cuenta que en la mayoría de países de la región la cartera vencida se mide a partir de los vencimientos mayores a 90 días.
El indicador de cobertura por mora, calculado como la relación entre el saldo de provisiones y la cartera vencida, se situó en 141,1% (sin incluir PGA). Esto se traduce en que por cada peso de cartera con mora mayor a 30 días los EC cuentan con cerca de $1,4 para cubrirlo.
CASTIGOS DE CARTERA
La dinámica de los castigos evidencia con nitidez el proceso de depuración acelerada que ha venido realizando el sistema financiero desde el deterioro del ciclo 2022–2023, con un ajuste que, aunque se modera en volumen, sigue siendo estructuralmente importante.
Durante el mes de junio, los establecimientos de crédito castigaron cartera por 1.3 billones de pesos,manteniendo el mismo ritmo de castigos de mayo. El Saldo de la cartera castigada en cuentas de orden alcanza ya los $52 billones de pesos.
En junio de 2024, los castigos alcanzaron $2,1 billones, con una participación de 78% en consumo y 11,7% en comercial, persistiendo el esfuerzo de depuración concentrado en los hogares. Un año después, en mayo de 2025, el sistema castigó $1,5 billones, consumo (76,0%) y en menor medida por comercial (12,0%), confirmando que la corrección seguía focalizada en personas naturales.
En junio de 2025, los castigos se redujeron a $1,0 billón, con una recomposición relevante: consumo baja a 55,9% y comercial sube a 33,9%, señal de una presión creciente sobre empresas y unidades productivas.
en la actualidad, en junio de 2026, los establecimientos de crédito castigaron $1,3 billones, manteniendo el mismo ritmo de mayo, y llevando el saldo de cartera castigada en cuentas de orden a $52 billones, lo que indica que, aunque el volumen mensual es menor que el observado en 2024, el sistema sigue realizando una depuración intensa y sostenida, acumulando un nivel de castigos que refleja la profundidad del ajuste posterior al choque de riesgo de los años 2022–2023.
CARTERA EN RIESGO
La cartera en Riesgo a cierre junio de 2026, es la que introduce una grieta en el relato: la cartera calificada B, C, D y E del Total de Establecimientos de Crédito (sin IOE's) subió de $61,25 billones en mayo a $62,59 billones en junio, un incremento mensual de $1,34 billones (+2,19%). Es la primera aceleración mensual relevante del año en el bloque de cartera deteriorada por calificación, y ocurre justo cuando el mercado esperaba que la tendencia de mejora, iniciada tras el pico de diciembre de 2025, se consolidara.
Teniendo en cuenta que la cartera calificada B, C, D y E es la variable que anticipa —con más rigor técnico que la simple mora— hacia dónde se dirige el deterioro real de la cartera, porque incorpora el juicio de la entidad sobre la capacidad de pago del deudor, no solo el número de días en incumplimiento, prende una alerta de seguimiento, más en momentos en que se viene un deterioro por el Teremoto.
En términos relativos, la participación de la cartera B, C, D y E sobre el total bruto venía en descenso sostenido: de 8,89% en junio de 2025 a 8,23% en diciembre de 2025 y 7,87% en mayo de 2026 —una mejora acumulada de más de un punto porcentual en once meses—. Junio de 2026 interrumpe esa trayectoria: la participación repunta a 8,01%, es decir, +0,14 puntos porcentuales en un solo mes, l primer retroceso mensual del indicador desde que comenzó la fase de mejora.
EL RESUMEN DE LAS TRES LECTURAS DISTINTAS DE UN MISMO INDICADOR
• Calidad (cartera vencida / bruto): mide únicamente mora por días de atraso. En junio de 2026 se ubicó en 3,80%, prácticamente estable frente a mayo (3,76%) y todavía muy por debajo del 4,38% de junio de 2025.
• Calidad por Calificación (B,C,D,E / bruto): incorpora el juicio de riesgo de la entidad, no solo la mora. Subió de 7,87% a 8,01% entre mayo y junio de 2026 (+0,14 pp), aunque sigue 0,88 pp por debajo de junio de 2025.
• C, D y E / Bruto: aísla únicamente la cartera de más alto riesgo (excluyendo B). Se mantuvo prácticamente plano en junio (5,55% vs. 5,54% en mayo, +0,004 pp), y muestra la mejora interanual más marcada: -0,88 pp frente a junio de 2025.
PROVISIONES
Las provisiones totales , o deterioro bajo las NIIF, cerraron el mes con una variación real anual negativa del 3,35%9 y un saldo de $42,7b (al adicionar las Provisiones Generales Adicionales (PGA) a las que se refiere la Circular Externa (CE) 022 de 2020, este valor ascendió a $42,8b con una variación real anual negativa de 3,44%). Las PGA contabilizaron $74,9mm, con una disminución de $7m respecto al mes anterior. En cuanto a las provisiones para reconocer los intereses causados no recaudados acumularon $36,5mm. Por otra parte, las provisiones adicionales por política interna de los EC sumaron $2,2b y el saldo correspondiente a la CE 026 de 2022 es de $103,3mm. Del total de provisiones, $8,7b correspondieron a la categoría A (la de menor riesgo). El saldo del componente contracíclico se ubicó en $5,6b.
El sistema de provisiones en Colombia establece que todos los créditos desde que nacen deben constituir un mínimo de provisión. Las provisiones corresponden a los recursos que destinan los EC para cubrir posibles pérdidas futuras y se reduzca el valor del activo ante la posibilidad de que un deudor o contraparte incumpla sus obligaciones crediticias.
UTILIDADES
Al cierre de junio, las utilidades del sistema financiero se ubicaron en $90,0b, monto superior al registrado en junio de 2025, periodo en el que estas registraron $56,7b.
Los Establecimientos de Crédito (EC) reportaron utilidades por $10,2b.
Los activos de los EC alcanzaron $1.197,3b con una variación nominal anual de 10,9%. De este valor $739,0b corresponde a cartera de créditos y operaciones de leasing financiero.
El margen financiero bruto de los EC se compuso en un 49,6% del margen neto de intereses, 30,9% de la valoración e ingresos de inversiones y derivados y 16,5% de las comisiones y servicios financieros. La rentabilidad del activo (ROA) de los EC se situó en 1,71%.
