Reconfigurando la manera en que la tesorería entiende su rol estratégico en un sistema financiero que exige anticipación, resiliencia y sofisticación técnica

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-   28° Congreso de Tesorería de Asobancaria -

Urge reconfigura la manera en que la tesorería entiende su rol estratégico en un sistema financiero que exige anticipación, resiliencia y sofisticación técnica. 

El 28° Congreso de Tesorería, organizado por la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia (Asobancaria), se celebró los días 5 y 6 de febrero de 2026 en el Centro de Convenciones de Cartagena de Indias.

El evento congregó a más de 500 líderes del sector financiero, incluyendo ejecutivos C-level de bancos, entidades reguladoras y empresas del sector real, para diseccionar los desafíos macroeconómicos actuales.

Como es habitual, la instalación reunió a los cuatro actores que definen la arquitectura financiera del país: Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria; Leonardo Villar, gerente general del Banco de la República;  César Ferrari, superintendente de la Superintendencia Financiera de Colombia;  Y Javier Cuéllar, director general de crédito público y tesoro nacional del Ministerio de Hacienda y Crédito Público.

En un contexto de volatilidad global marcada por tensiones geopolíticas, presiones inflacionarias persistentes y transiciones hacia economías digitales y sostenibles, el congreso enfatizó estrategias prácticas, ofreciendo insights accionables para directivos que buscan robustecer sus balances en escenarios de incertidumbre.

Contexto Macroeconómico y Apertura del Evento

Durante su discurso de instalación, Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, se refirió a los retos más importantes que enfrentarán Colombia y las tesorerías de los bancos durante este 2026 en medio de un panorama económico desafiante para Colombia y América Latina.

Primero llamó la atención sobre el fenómeno que está reconfigurando la lectura del riesgo global: más del 30% de toda la conversación mundial —medida a través de análisis de datos masivos de lo que se consume hoy en medios y en redes— gira hoy en torno a elecciones y política lo cual se ha convertido en un determinante directo de su comportamiento de los mercados.

En ese contexto, recalcó la importancia de los tres pilares que sostienen a una verdadera democracia —libre, participativa y confiable— , son exactamente los mismos tres pilares que sostienen a los mercados para que puedan operar con eficiencia y legitimidad.

La política y los mercados, concluyó Malagón, comparten la misma arquitectura institucional: ambos requieren libertad para funcionar con precios transparentes y competencia; participación para ser representativos con diversidad de actores; y confianza para ser sostenibles con una institucionalidad fuerte y reglas previsibles.

Recalcó sobre todo el atributo de participación con el que goza el mercado financiero colombiano con más de 616 jugadores operando de manera competitiva de todo tipo, desde bancos, Fintech, cooperativas, fiduciarias, sedpes, y aseguradoras entre otros.

Retomando la importancia de preservar en toda actuación los tres pilares - libertad, participación  y confiabilidad -  Malagón hizo un llamado de mayor rigurosidad en el manejo de la deuda pública por parte del Gobierno Nacional, al señalar que la operación de venta de Títulos de Tesorería (TES) por $23 billones, realizada a un inversionista extranjero, “evidencia la importancia de contar con reglas claras, previsibles y, sobre todo, con un esquema participativo y abierto a todos los actores del mercado”. Añadió que la ausencia de comunicación previa sobre una operación de esta magnitud limitó la capacidad de los agentes del mercado para anticipar sus efectos, ajustar posiciones y gestionar adecuadamente la liquidez, la formación de precios y los portafolios.  Esto sin mencionar el grave daño que estas salidas en falso, hacen a la confianza y la incertidumbre en los mercados.

Y es que la controversia por la colocación directa de TES por $23 billones no es gratuita. La operación se pactó a una tasa promedio del 13,15%, una de las más altas registradas para deuda pública interna en la historia reciente, lo que implica que el Gobierno decidió endeudarse más caro que el propio mercado en un momento de estrechez fiscal. Ese diferencial —que analistas califican como una prima innecesaria— presiona el déficit, encarece el servicio de la deuda y envía una señal de urgencia que los inversionistas leen con inquietud. A ello se suma que la transacción se realizó por fuera de los mecanismos competitivos tradicionales y adjudicada a un único comprador extranjero cuya identidad no fue revelada, alimentando dudas sobre gobernanza, transparencia y costo de oportunidad. En conjunto, la tasa del 13,15% se convirtió en el símbolo de una operación que, más que aportar liquidez, terminó erosionando confianza.

En su intervención Malagón recalcó que el sistema financiero también celebro el aplazamiento de la entrada en vigencia del Coeficiente de Fondeo Estable Neto (CFEN), sin embargo Malagón fue claro en que es un paso que se debe dar y es importante que en noviembre este año Colombia lo tenga implementado.

Este diagnóstico resonó con la intervención más delante de Juan Carlos Echeverry, exministro de Hacienda y expresidente de Ecopetrol, quien describió una coyuntura de ciclos económicos más cortos y volátiles en Colombia. Echeverry contrastó una "bonanza externa" impulsada por remesas, turismo y exportaciones no petroleras con una "emergencia económica interna" caracterizada por riesgos fiscales predominantes en la región. Su llamado a una coordinación macroeconómica integral busca recuperar el grado de inversión perdido, enfatizando que los riesgos externos han cedido paso a desafíos internos como el deterioro fiscal y el sobreendeudamiento.

 Leonardo Villar, gerente general del Banco de la República, reforzó esta visión al explicar que las decisiones monetarias recientes sobre incremento en la tasa de interés priorizan el bienestar societal, equilibrando inflación con crecimiento. Villar destacó la necesidad de políticas que mitiguen volatilidades, en línea con un entorno donde la inflación persiste por encima de metas, impactando directamente las estrategias de tesorería.

Javier Cuéllar, director general de Crédito Público y Tesoro Nacional del Ministerio de Hacienda, presentó la estrategia de gestión de deuda. Según la visión del Gobierno (que en verdad pocos analistas comparten), tenemos una trayectoria más favorable que la proyectada en el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP). Cuellar habló de una reducción sostenida de la deuda neta, menor dependencia externa (al nivel más bajo desde 2014), diversificación de riesgos cambiarios, una vida media de deuda cercana a 10 años y una caída de más de 200 puntos base en intereses externos. A pesar de las alarmas “que ya no son rojas, sino negras”, Cuéllar enfatizó que no hay riesgo inmediato de liquidez y que la deuda pública se mantiene estable en 58,9% del PIB, aunque instó a diversificar monedas para emisiones futuras. 

Después de la intervención de Cuellar, muchos, “en el corrillo” se preguntaron  si realmente estaba hablando de Colombia.

Los Mayores Retos de la banca en 2026 bajo la mirada de Asobancaria

1. CON LAS BATERIAS ENFILADAS HACIA EL OPEN DATA

En primer lugar, destacó la necesidad de que el país avance hacia la adopción efectiva del Open Data, un paso fundamental para mejorar la calidad de la información disponible en el sistema financiero. Esto permitirá integrar datos de distintas fuentes, lo que se reflejará en mejores productos y servicios para los clientes.

Y es que el desafío es enorme. Recordemos que la apuesta por un ecosistema de Open Data multisectorial va más allá de la regulación.  Implica construir una infraestructura donde confluyan datos provenientes de actores heterogéneos —banca, comercio, telecomunicaciones, aseguradoras, fintech, sector real y entidades públicas— bajo estándares comunes de calidad, interoperabilidad y gobernanza. No se trata solo de abrir datos, sino de integrar fuentes que hoy operan en silos, permitiendo que la información transaccional, de movilidad, consumo, riesgo, comportamiento digital y actividad productiva pueda dialogar entre sí. Un modelo así no solo ampliaría la capacidad analítica del sistema financiero, sino que habilitaría nuevas métricas de riesgo, modelos predictivos más robustos y una comprensión más granular del tejido económico. En esencia, es pasar de datos aislados a inteligencia colectiva, donde cada sector aporta una pieza del rompecabezas y el valor emerge de la convergencia.

Si bien Malagón no lo mencionó y no es de cara a los tesoreros que se debate este tema, la preocupación hoy de cara al open data radica en la seguridad. Par todos los bancos,  esta es una verdad a puños, que la seguridad del Open Data se alineará al eslabón más débil de la cadena, pero este será otro articulo.

2. CONSOLIDAR EL IBR (Indicador Bancario de Referencia)

Resaltó Malagón que es urgente que las entidades se dediquen a trabajar arduamente este año es en culminar la desindexación del balance de la DTF (Depósitos a Término Fijo) y consolidar al IBR (Indicador Bancario de Referencia) como la referencia central del mercado de dinero en Colombia, en línea con lo establecido en el Plan Nacional de Desarrollo. Esta migración permite contar con una tasa más representativa del costo real de fondeo y fortalece la formación libre de precios, al estar basada en operaciones efectivas del mercado interbancario.

Sobre la migración al IBR, indicador que de nuevo no tiene nada, Malagón fue categórico en señalar que llevamos cerca de veinte años en este proceso de transición y la ciudadanía aún no tiene la más remota idea de qué es el IBR, reclamó. Explicó que este indicador es, en realidad, el que mejor refleja los precios del mercado y constituye una garantía de libertad financiera, al estar anclado en transacciones reales y no en promedios administrados. Lo preocupante, añadió, es que la prensa —incluidos los medios especializados— sigue cubriendo la DTF como si fuera el termómetro vigente, perpetuando una desconexión informativa que afecta la comprensión pública de las tasas. De ahí su llamado urgente: es indispensable educar al país para que adopte el IBR como el benchmark confiable y moderno que ya es, y dejar atrás un indicador que pertenece a otra era del sistema financiero.

 

3. ASIMETRÍA REGULATORIA Y CONFIANZA

Así mismo Malagón, resaltó la importancia de eliminar asimetrías regulatorias y de garantizar condiciones de competencia justas y equilibradas para todos los actores que realizan actividades similares.   En este sentido, alertó sobre la gravedad de iniciativas como el proyecto de decreto del MinTIC, que habilitan esquemas de captación y administración de recursos del público por fuera de la supervisión financiera, exponen los ahorros de los ciudadanos, debilitan la confianza en el sistema y puede abrir brechas en los mecanismos de prevención del lavado de activos.

Sin duda el malestar general de todo el sistema financiero como un todo es evidente y con toda razón.                      

Malagon fue contundente. Bienvenida la Llegada de nuevos y más jugadores pero con asimetría regulatoria.

No tiene ninguna presentación que el Gobierno haya publicado un borrador de decreto que permitiría a entidades postales, empresas de giros y hasta operadores de juegos de suerte y azar captar ahorro del público. Es una propuesta que desconoce la historia institucional del país y minimiza el costo que Colombia ha pagado —literalmente en sangre y producto de nuestros mismas cicatrices — para construir uno de los sistemas de prevención de lavado de activos más sólidos del mundo. Fuimos el primer país de América Latina en implementar un SARLAFT antes incluso de que existiera regulación formal; la norma llegó cinco años después porque el sistema financiero ya había hecho la tarea. Pretender ahora abrir la puerta a actores sin la capacidad técnica, los controles ni la supervisión que exige la captación es, sencillamente, echar por la borda décadas de construcción institucional. Colombia es un referente global en prevención de lavado, y este tipo de iniciativas no solo ponen en riesgo esa reputación, sino que amenazan con desestructurar un andamiaje que ha tomado generaciones levantar.

Si bien la banca no lo ha dicho —y mucho menos Asobancaria—, en los pasillos del mercado la preocupación es explícita: abrir la captación de ahorro equivale a abrir una puerta lateral para que el dinero del narcotráfico entre al sistema en pleno año electoral. 

Otro reto importante, según el líder gremial, es reducir el riesgo país y no minar la confianza conseguida en más de 100 años, mediante la existencia de reglas de juego claras, estables y previsibles. Recordó que la declaratoria de emergencia económica generó una pérdida de competitividad derivada de la sobretasa financiera, que podría llevar al sector a tener la mayor carga impositiva a nivel mundial, así como el encarecimiento generalizado del crédito para los colombianos. Todo esto se traduce en una menor confianza por parte de los inversionistas, quienes ahora perciben a Colombia como un país riesgoso.

Malagón llamó la atención sobre un punto que el debate público suele ignorar: la banca colombiana soporta hoy la carga tributaria más alta de toda la OCDE, superando incluso a España y quedando solo por debajo de Brasil en la región. Y advirtió que, aunque las medidas de la Emergencia Económica fueron suspendidas por la Corte Constitucional, si llegaran a aplicarse, Colombia tendría una tasa efectiva de renta del 50% para el sector financiero, la más alta del planeta, comparable únicamente con la de las Islas Comoras, un pequeño archipiélago volcánico del tamaño de Ibagué. El impacto sería devastador: una presión adicional de al menos 100 puntos básicos sobre las tasas del mercado, encareciendo de inmediato los créditos de consumo y vivienda. En términos concretos, una familia que aspire a una vivienda VIS pagaría cerca de $200.000 adicionales cada mes, haciendo inviable el acceso para miles de hogares. Lo mismo ocurriría con créditos para motocicletas, educación o tarjetas de crédito. El sistema financiero, ante semejante carga, dejaría de colocar cerca de un millón de créditos al año, reduciendo la profundidad financiera y frenando el acceso que hoy permite desembolsar, en promedio, 38.500 créditos diarios, sin contar tarjetas. Pero lo más grave no es solo el efecto interno: es el mensaje que Colombia envía a los mercados internacionales. Una tributación confiscatoria destruye la confianza construida durante décadas y proyecta la imagen de un país dispuesto a sacrificar estabilidad por improvisación fiscal.

Si quieres, puedo integrarlo directamente en el artículo, reforzarlo con datos comparativos internacionales o convertirlo en una cita destacada dentro del texto.

4. COEFICIENTE DE FONDEO ESTABLE NETO (CFEN)

Finalmente, resaltó la importancia de la adopción completa del Coeficiente de Fondeo Estable Neto (CFEN), clave para la estabilidad de largo plazo del sistema financiero porque asegura que todos los activos de las entidades bancarias estén respaldados por fuentes de financiación estables en el tiempo, reduciendo la dependencia de fondeo más volátil.

 

Foco en Liquidez, Riesgo e Innovación

Durante sus dos días, el 28° Congreso de Tesorería fue articulando una narrativa estratégica coherente sobre la transformación estructural de la gestión financiera en un entorno de incertidumbre global. Luego de del análisis profundo de la coyuntura económica y política —tanto internacional como local— para establecer el marco de riesgo que condiciona las decisiones de liquidez, inversión y financiamiento, la agenda avanzó hacia la modernización operativa con la presentación del servicio PSE–Tesorerías, destacando su papel en la eficiencia transaccional. La discusión evolucionó hacia la inteligencia artificial aplicada a la tesorería, subrayando su impacto en la automatización, el forecasting  y la toma de decisiones. Posteriormente, se abordaron los retos y oportunidades del sector financiero, así como el impacto del reajuste ASG global en la estrategia corporativa y la inversión responsable. El segundo día profundizó en los desafíos regulatorios de las stablecoins, el rol de la titularización en la gestión del balance, la evolución del financiamiento del sector real en el mercado de capitales y, finalmente, la necesidad de impulsar la profundización del mercado de derivados para fortalecer la resiliencia y competitividad del sistema financiero colombiano.                       

                              

Y es que a veces se nos olvida que la gestión de tesorería va más allá de gestión del dinero. En realidad constituye un eje estratégico para la estabilidad y proyección de una entidad financiera, articulando funciones esenciales como la gestión del fondeo, la administración de riesgos financieros, la orientación de las inversiones y la optimización del balance. En un entorno marcado por la incertidumbre, esta función se sostiene sobre la identificación temprana de riesgos y su mitigación mediante la diversificación de flujos comerciales, financieros y tecnológicos; la maximización de la utilidad no solo para la entidad sino también para las empresas que financia; la asignación de recursos hacia sectores con potencial de crecimiento sostenible; y la priorización de proyectos que reduzcan la exposición al riesgo climático. De esta manera, la tesorería se convierte en un mecanismo de resiliencia y anticipación, capaz de equilibrar rentabilidad, sostenibilidad y prudencia en la toma de decisiones.

 

Ideas claves 

Uno de los paneles centrales abordó los retos de la tesorería en entornos inciertos, donde Daniel Poveda de Risk Analysis  advirtió sobre la necesidad de conciliar deterioro fiscal con presiones inflacionarias, especialmente ante transiciones gubernamentales inminentes.

Como avance en innovación, ACH Colombia lanzó TESO PSE, una plataforma para centralizar flujos de caja empresariales, con planes de integrar pagos de facturas y recaudos, transformando la gestión financiera mediante el Servicio de PSE.

Sesiones sobre IA exploraron su evolución en tesorerías, desde pronósticos predictivos hasta automatización de riesgos, con expertos internacionales como Jorge Familiar, vicepresidente y tesorero del Banco Mundial, destacando tendencias en transformación digital para América Latina.

El impacto ASG global fue otro de los focos, en el que discutieron reajustes en estrategias financieras para inversión responsable, concluyendo que las finanzas sostenibles están en una etapa de ajuste, requiriendo métricas robustas para alinear balances con metas climáticas. En regulaciones, se analizaron desafíos de stablecoins, enfatizando marcos normativos para mitigar volatilidades, mientras que la titularización se posicionó como herramienta clave para gestionar balances, con actualizaciones normativas facilitando su adopción.

Finalmente, sesiones sobre mercados de capitales y derivados impulsaron debates sobre profundización: mayor liquidez en derivados permite spreads eficientes y coberturas ajustadas, evolucionando el financiamiento del sector real hacia instrumentos más dinámicos.

 

TESORERÍA EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE

Durante su intervención en el 28° Congreso de Tesorería, el superintendente financiero, profesor César Ferrari, destacó dos transformaciones estructurales que marcarán el futuro de la supervisión en Colombia.

Intervención que si bien tuvo lugar en la apertura, en este artículo, la dejamos para el final, por el “ladrillo técnico” que implica hablar de los modelos de Riesgo, ladrillo al fin y al acabo , - complejo, exigente, cargado de ecuaciones y metodologías - pero absolutamente necesario para estos espacios de expertos para expertos, como son todos los de la Revista Ciclo de riesgo donde sabemos que la sofisticación del mercado exige precisión conceptual y rigor metodológico.

Los proyectos estratégicos de la Superintendencia Financiera de Colombia consolidan una agenda de modernización orientada a fortalecer la competencia, la transparencia y la eficiencia del sistema financiero.

Por un lado, celebró el avance en la implementación de las Finanzas Abiertas, un proceso que —según explicó— permitirá un ecosistema más competitivo, interoperable y centrado en el usuario.  La iniciativa de Finanzas Abiertas establece condiciones de simetría informativa entre todos los participantes del mercado, ampliando la profundidad, reduciendo costos y habilitando un entorno competitivo más equitativo.

Por otro, subrayó el salto institucional que implica pasar de una supervisión analógica a una supervisión digital, capaz de procesar datos en tiempo real y adaptarse a la velocidad con la que hoy se mueve el mercado financiero.

La Supervisión Digital marca la transición de esquemas analógicos hacia modelos basados en analítica avanzada y grandes volúmenes de datos, eliminando cargas de reportería, reduciendo costos operativos para las entidades vigiladas y elevando la capacidad supervisora del Estado. La Gestión Óptima de Riesgos integra riesgos emergentes —incluidos los tecnológicos, climáticos y de sostenibilidad— dentro de los marcos tradicionales, fortaleciendo la mitigación y anticipación de eventos adversos. La Depuración Normativa simplifica el marco regulatorio mediante la eliminación de normas obsoletas o duplicadas y la adopción de un lenguaje claro, mejorando la eficiencia y la aplicabilidad del sistema. Finalmente, la Modernización Institucional de la SFC adapta la entidad a las nuevas dinámicas del mercado, distribuye la toma de decisiones hacia esquemas colegiados y optimiza su capacidad operativa. En conjunto, estas iniciativas configuran un regulador más ágil, transparente y alineado con los desafíos contemporáneos del sector financiero.

Una de sus advertencias más contundentes están  en el terreno macroeconómico: Ferrari insistió en la gravedad del bajo nivel de ahorro nacional, que apenas alcanza el 8,1% del PIB, un rezago que limita la inversión, encarece el financiamiento y condiciona la capacidad del país para sostener crecimiento de largo plazo. Su mensaje fue claro: sin más ahorro interno, la economía colombiana seguirá dependiendo de capital externo y expuesta a vulnerabilidades que la supervisión, por más moderna que sea, no puede resolver por sí sola.

MODELOS DESARROLLADOS POR EL SUPERVISOR

Explica Ferrari: Hemos desarrollado una seria de modelos entre ellos uno bastante sofisticado:  El Modelo de choque y contagio de mercado.

 Bajo un enfoque de simulación de tenencias, se modelan impactos y contagio dentro del sistema financiero permitiendo identificar pérdidas como entidades emisoras y receptoras de posibles efectos de contagio, frente a los siguientes riesgos:

  • Choque de mercado – exógeno:  Se aplica uno o varios choques exógenos que simulen el comportamiento del mercado sobre diferentes factores de riesgo en el portafolio de inversión.
  • Efecto contagio – matriz de correlaciones:  Mediante una matriz de tenencias comunes se crea una red del mercado financiero en la cual, por el choque exógeno, se propagan pérdidas de forma directa e indirecta a los participantes.
  • Valoración del portafolio estresado:  Por cada choque exógeno y efecto de contagio que se lleva a los factores de riesgo, se genera una valoración de los instrumentos financieros y por ende del portafolio, determinando pérdidas y ganancias percibidas y transmitidas.
  • Simulación de ventas forzadas Simulación de la dinámica de mercado frente a acciones mitigantes, recomposición de portafolio, decisiones de salidas masivas e implementación de coberturas

 

Segmentación de cartera de personas naturales por nivel de riesgo

Otro modelo que presento el Super, en su primera versión,  es el Modelo de Segmentación de cartera de personas naturales por nivel de riesgo, el que tiene como oobjetivo, construir segmentos que permitan identificar anticipadamente a los sujetos con mayor probabilidad de deterioro.

Utilizando el algoritmo de árbol de decisión, el modelo estima la probabilidad de incumplimiento (PI) a 12 meses, de la totalidad de deudores por entidad y por tipología. El criterio de partición optimiza el Índice GINI, una medida estándar para maximizar la separación entre los segmentos definidos.

Previo a la estimación del árbol, se realizó una selección uni-variada usando el criterio de Information Value.

Recordemos la definición de incumplimiento basado en normativa SIAR que parametriza el modelo:

- Consumo: mora ≥ 90 días o mora ≥ 60 días si son créditos reestructurados

- Vivienda: mora ≥ 180 días

-Microcrédito: mora ≥ 30 días.

En cuanto a la Parametrización, la SFC  partió de 877 variables de información histórica por deudor y se seleccionó un set de 8 variables con mayor poder predictivo  que incluyen:

• Saldos de cartera por producto. • Moras históricas. • Carga financiera. • Ingresos históricos. • Desembolsos. • Dinámica de los saldos, entre otros. • Con 7 cortes de información entre 2019 y 2024.

Como riesgo bajo el modelo lo define como = deudor con vivienda, experiencia >2 años y calificación máx. B (PI 0% –10,7%).

Riesgo medio = experiencia 6–24 meses y calificación máx. B (mayor 10,8% - 19,1%).

Riesgo alto = calificación superior a B, experiencia >2 años (PI >19,2%)

Se presentó un ejemplo de proyección de cartera Vencida (ICV) para una entidad vigilada en específico  a 12 meses para Tarjeta de Crédito. El modelo proyecto  para esta entidad un incremento de cartera vencida (+30) de $51 a $98.

 

Para Finalizar,  la SFC presentó el indicador simplificado de riesgo. Un indicador que ssintetiza la salud financiera de una entidad en un solo número, como mecanismo de alerta temprana, el que está en proceso de incorporar análisis prospectivo.

 

MENSAJE FINAL

 El congreso deja un mensaje imperativo de resiliencia: priorizar diversificación de riesgos, integrar IA para eficiencia operativa y alinear estrategias con ASG para atraer inversión responsable. En un panorama donde riesgos fiscales superan a los externos, recomendaciones incluyen fortalecer posiciones de liquidez ("Cash is king") y abogar por políticas que profundicen mercados locales.  

Un llamado  que reafirma que, ante incertidumbres, la visión estratégica y la innovación son claves para transformar retos en oportunidades, asegurando sostenibilidad financiera a largo plazo.

Sin embargo, a pesar de las rigurosidades técnicas y estratégicas, el mensaje es uno solo, y es con el que finalizó Malagon su discurso. Se resume en una sola frase tan potente, como cada una de las palabras de su presentación de apertura. Mensaje final  que debe resonar no solo cómo una advertencia y, al mismo tiempo, como un llamado a la responsabilidad colectiva, a la gobernabilidad, al buen juicio al momento histórico de país que nos enfrentamos en los próximos comisiones electorales:  Sin sistema financiero dinámico y competitivo no hay democracia y sin democracia no hay futuro.