La puerta se abrió, pero lo que había detrás se encogió: el crédito formal empresarial colombiano lleva seis años sin recuperarse

EL INDICADOR DE ACCESO AL CRÉDITO EMPRESARIAL (*1) POR PARTE DE LAS PERSONAS JURÍDICAS ES TAN SOLO DEL 26,2% (en 2019, estaba en el 30,8%)
(*1) Entendido como el porcentaje de empresas con registro activo en cámara de comercio con al menos un producto de crédito en el año de medición.
Banca de las Oportunidades y la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) presentaron el Reporte de Inclusión Financiera (RIF) 2025, documento de referencia sobre el estado del acceso y el uso de los servicios
financieros en el país.
El informe es resultado de un trabajo conjunto entre ambas entidades, que integraron y analizaron la información reportada por las vigiladas por la SFC, la Superintendencia de la Economía Solidaria (SES) y otros
actores del sector, con el propósito de ofrecer una visión integral y comparable de la evolución de la inclusión financiera en Colombia.
El indicador de acceso al crédito empresarial se ubicó en 30,8 % en 2019, subió a 32,4 % en 2020 y desde entonces no ha dejado de deteriorarse: -4,2 pp en 2021, -0,8 pp en 2022, -1,3 pp en 2023, un respiro de +0,6 pp en 2024, y una nueva caída de -0,4 pp en 2025, para cerrar el año en 26,3 %. Seis años después, el crédito empresarial colombiano no solo no recuperó su nivel de 2019: está 4,5 puntos porcentuales por debajo, y la trayectoria de los últimos cinco años ha sido, con una sola excepción, ininterrumpidamente descendente.
El crédito comercial específicamente —el que de verdad financia capital de trabajo, inventario y expansión— cae todavía más pronunciado: de 24,7 % en 2019 a un pico de 26,7 % en 2020, y de ahí en caída casi permanente hasta 20,8 % en 2025. Es una contracción de 5,9 puntos porcentuales desde el máximo de la serie. Mientras el capítulo de depósitos empresariales hablaba de recuperación, este capítulo describe lo contrario: la puerta de entrada al sistema financiero se abrió un poco más ancha, pero lo que las empresas colombianas encuentran del otro lado —crédito real— se ha ido encogiendo, año tras año, desde 2021.
Microempresa: la puerta que sigue casi cerrada
Si la cuenta corriente ya mostraba una brecha severa por tamaño (66,5 pp entre grandes y microempresas), el crédito la profundiza todavía más. El acceso general al crédito de las microempresas es de apenas 16,1 %, frente a 82,4 % de las grandes empresas: una brecha de 66,3 pp. En crédito comercial específicamente, la microempresa cae a 12,2 % de acceso frente a 69,6 % de las grandes —una diferencia de 57,4 pp—. Dicho de otra forma: de cada diez microempresas colombianas, entre ocho y nueve no tienen absolutamente ningún crédito comercial formal. Y la microempresa, hay que recordarlo, es la forma jurídica predominante del tejido productivo del país.
Nacer empresa en Colombia también es nacer sin crédito
El patrón por antigüedad que ya se documentó en depósitos se repite aquí con una crudeza mayor. El acceso general al crédito de las empresas nacientes es de 3,4 %; el de las consolidadas, 52,5 %. En crédito comercial, la brecha es de 2,5 % frente a 42,3 %. Una empresa recién constituida en Colombia tiene, en la práctica, una probabilidad cercana a cero de conseguir crédito formal en sus primeros años de vida, sin importar cuán sólido sea su modelo de negocio o cuán urgente sea su necesidad de capital de trabajo.
Esto confirma, con cifras de crédito y no solo de depósito, el círculo cerrado que ya se señaló: sin historial no hay crédito, y sin crédito es casi imposible construir el historial y la escala que el sistema exige para empezar a confiar. Las empresas jóvenes (14,8 % de acceso general) y maduras (29,0 %) tampoco logran cerrar esa distancia con rapidez; hace falta, según el propio reporte, superar los diez años de trayectoria —la categoría "consolidada"— para que el acceso al crédito supere siquiera el 50 %. Diez años es, para la inmensa mayoría de las empresas colombianas que no sobreviven ese plazo, una condición que nunca van a cumplir.
Territorio, sector y género: las mismas brechas, un poco más moderadas
El resto de las variables confirma el patrón sin sorpresas nuevas. Por territorio, el crédito comercial alcanza 21,2 % en ciudades y aglomeraciones frente a 13,4 % en zonas rurales dispersas —una brecha de 7,8 pp, menor en magnitud a la de tamaño y antigüedad, pero en la misma dirección de siempre—. Por sector, el comercio lidera el acceso a crédito comercial (26,6 %), seguido de cerca por agropecuario (23,7 %) e industrias manufactureras (23,6 %), mientras que servicios queda rezagado (16,9 %). Y por género, las empresas lideradas por hombres acceden a crédito comercial en 21,0 % de los casos frente a 19,0 % de las lideradas por mujeres, una brecha de 2,0 pp que, aunque menor que las de tamaño y antigüedad, es consistente con el patrón ya observado en crédito de personas naturales: cuanto más se acerca el producto al financiamiento serio de una operación, mayor la ventaja masculina.
¿por qué el crédito que encuentran del otro lado de la puerta lleva seis años reduciéndose? Colombia tiene hoy más empresas con cuenta bancaria que en 2019. Tiene menos empresas con crédito formal que en 2019. Esa es la verdadera fotografía del sistema financiero empresarial colombiano, y ningún comunicado de prensa debería poder esconderla detrás de la palabra recuperación.
CONOZCA MAS SOBRE EL REPORTE DE INCLUSIÓN FINANCIERA CON RESPECTO AL CRÉDITO DE PERSONA NATURAL Y LAS CUENTAS DE AHORROY PRODUCTOS ACTIVOS AQUÍ: https://cicloderiesgo.com/colombia/seis-anos-para-volver-al-mismo-lugar-...








