Más retos para la región se develan en el Informe Trimestral de Felaban

Revista Ciclo de Riesgo da un repaso al último Informe Económico Bancario Regional Trimestral de Felaban que nos señala por ejemplo que el 2021 se ha iniciado con algunas dificultades en asuntos relacionados con la COVID19, pero hay luces de esperanza y comportamientos destacados en algunos países que auguran unas mejores perspectivas a pesar de la crisis provocada por la pandemia. Aunque todo indica que durante la última parte del año varios sectores de la economía retomaron una senda de mayor dinámica, todavía algunos sectores asociados al turismo (como la hotelería, el transporte y el entretenimiento) aún no despegan.

Para el año 2021 será necesario romper lo que los economistas latinoamericanos Cárdenas, Velasco y Levy consideran son los 5 choques de la economía: a) el bajón de los precios de bienes básicos; b) caída en los volúmenes exportados; c) disminución en las remesas y en el turismo; d) salida de capitales extranjeros; y e) cierre de empresas con experiencia en los mercados.

Estos mismos autores mencionan que, quizás, esta sea una oportunidad para conformar y elaborar un nuevo contrato social en la región, donde la protección social se reestructure buscando universalidad y los temas del mercado laboral dual (mencionado en el informe anterior de Felaban #19 2020) sean algunos de los aspectos a mejorar ostensiblemente.

Según el Informe de Felaban el sector bancario sigue siendo afectado por los efectos nocivos de la pandemia. El crédito crece en promedio real un 2.8%. Buena parte de este crecimiento puede estar explicado por los múltiples programas de financiamiento con garantía pública y de apoyo productivo, que en muchos casos apoyan la nómina o la producción de algunos sectores de la economía.

Caso muy visible en el caso del Perú, donde su esquema de trabajo de subasta de recursos, fue sumamente exitoso mientras el mecanismo se utilizó. Sin embargo de manera general, es claro que el riesgo de crédito se ha incrementado con fuerza, dado los cierres empresariales, el menor nivel de empleo, los cierres para operar las empresas, la baja de la demanda, el menor nivel de comercio internacional entre muchas otras variables.

Este reporte Trimestral también señala que la situación se agrava con el desempleo, el cierre de empresas y el bajo recaudo ya ocurrido. Es claro que la toma de este tipo de medidas requiere de paquetes legales y muchas veces constitucionales que, seguramente, exigen un capital político significativo. Esta variable, por estos días, resulta ser escasa dadas diversas olas de descontento social y hasta rechazo de ciertos sectores de la población a las medidas gubernamentales para controlar la expansión del virus.

La región crecería entonces un 4.1% en un escenario que, para muchos, es optimista, dados diversos acontecimientos de mucha resonancia que aún pueden ocurrir. En el año 2021, en la región ocurrirán al menos 3 elecciones presidenciales, varias elecciones de mandatarios correspondientes a gobernaciones y municipios, así como elecciones legislativas. Es muy difícil decir que hacia el futuro inmediato no se presentarán nuevos picos, o la prevalencia de nuevas cepas del virus. Hoy la región corre una compleja carrera entre la que se debate la economía y el futuro inmediato: que la velocidad de contagio se equipare con la velocidad de vacunación.

Se destaca Perú en el Informe de Felaban, ya que se puso en marcha la segunda fase del programa Reactiva Perú con el cual se busca expandir el crédito a empresas en el corto plazo. En efecto, el banco central colocó USD 8.300 millones en el mercado mediante operaciones repo subastadas a septiembre.

El crecimiento anual del crédito se ubicó en 14.2%, de los más altos del mundo. Sin embargo, esto fue producto de la compensación entre la abrupta expansión del crédito a empresas, 26.7%, y la leve contracción del crédito a familias, -0.8%, a septiembre. El saldo de créditos restructurados o refinanciados presentó un repunte durante el trimestre, en septiembre registró un crecimiento del 25.4% en términos interanuales. La banca móvil se consolida como el canal de atención más importante durante el trimestre, en septiembre transfirió cerca del 40% de las operaciones de pago.

Inclusión financiera: en coordinación con las municipalidades distritales, la asociación emprendió una campaña de digitalización de pagos en mercados de abastecimiento. Se siguen recolectando los resultados pero en la mayoría de casos se observó una apertura creciente hacia las billeteras móviles tanto por parte de los comerciantes como de los consumidores.

Cabe destacar otros países de la región por la manera en que enfrentaron la crisis y dieron solución a los problemas:

Por ejemplo Bolivia aplicó el diferimiento de las cuotas (capital e intereses) de los préstamos. La medida alcanzó a toda la cartera de créditos, por lo que su efecto en el flujo de recursos periódicos hacia los bancos fue importante. En términos agregados, el diferimiento de cuotas entre marzo y diciembre, ascendió a USD 3.546 millones, representando 1,4 veces el patrimonio del sistema bancario.

A su vez, se dispuso el no devengamiento de intereses por las cuotas diferidas, trasladando las cuotas sin modificación alguna al final del plan de pagos. Lo anterior significará para el sector bancario un impacto de USD 1.400 millones que deberá fondear en los siguientes años. Finalmente, es importante notar que al tratarse de medidas que alcanzaron al conjunto de la cartera, se ha visto afectada la cultura de pagos, situación que ha derivado en la reciente otorgación de un periodo de gracia de 6 meses para capital e interés, más un periodo de prórroga, para todas aquellas operaciones que se hubieran acogido al diferimiento y que soliciten la reprogramación o refinanciamiento.

En  Chile, por su parte, el tercer trimestre de 2020 se caracterizó por el desconfinamiento incipiente del país. La economía siguió débil cerrando el tercer trimestre con una contracción del PIB de 9,1% respecto a igual período del año anterior. Asimismo, el empleo experimentó una leve mejora. En este contexto, el crédito bancario al sector empresas continuó cumpliendo un importante rol contracíclico, registrando un aumento en doce meses de 9,2% real, según cifras a septiembre, donde influyó particularmente el programa de garantías estatales de emergencia Covid-19 del Fondo de Garantía para Pequeños Empresarios (FOGAPE). En contraste, el crédito de consumo cerró el tercer trimestre con una contracción de 14,6% real.

El confinamiento en Ecuador debido a la pandemia no solo impactó a las actividades productivas industriales, sino que afectó a la economía del hogar. En el sistema bancario privado, esto se reflejó en la disminución anual de la cartera de crédito al cierre de septiembre 2020, con una variación de -2,3% (USD 674 millones menos), cerrando con un saldo total de crédito de USD 29.364 millones. En términos mensuales, la cartera de crédito refleja una mejora paulatina ya que algunas actividades económicas se han ido retomando. Esta cartera tuvo una recuperación de $83 millones de agosto a septiembre (+0,2%).

Los factores que inciden en el comportamiento del crédito son: la abrupta caída de la demanda de crédito reportada por el Banco Central dada la paralización económica, así como la incertidumbre respecto a la evolución de la pandemia. Por el lado de los depósitos, a septiembre el saldo fue de USD 34.644 millones, que refleja un incremento anual de 8% y mensual de 1,1%. Los indicadores de liquidez y solvencia continúan fortaleciéndose y los alivios financieros alcanzaron el 36% del total de la cartera bruta a octubre 2020. Los factores que inciden en el comportamiento de depósitos son la confianza en el sistema financiero, las altas tasas pasivas (5,98%) y los sólidos indicadores.

Finalmente, en República Dominicana luego de su reunión de política monetaria de agosto 2020, el BCRD decidió reducir la tasa de política monetaria de 3.50% a 3.00%, después de que esta se mantuviera sin variación por 6 meses consecutivos. Entre los factores determinantes de esta decisión están mitigar los efectos en la economía dominicana por la pandemia y las proyecciones de inflación para 2020, las cuales indicaban, al momento de la reunión, que los niveles de precios se mantendrán dentro del rango meta de 4.00% ± 1.0% establecido por el BCRD.

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